Los envíos LCL en el transporte marítimo implican una carga compartida menor a un contenedor, que se integra con las mercancías de diferentes proveedores. Puesto que estas últimas se agrupan dentro de un mismo espacio, a este tipo de envíos también se les conoce como grupaje marítimo.

Características de los portes LCL

  • En el ámbito de la exportación, se recurre a estos envíos cuando el exportador no desea trasladar mercancía suficiente para llenar un contenedor, con la ventaja de que son más económicos.
  • Para embarques en esta modalidad, debes hacer un cálculo muy preciso del volumen de tu carga, ya que al momento de determinarse el costo, cuentan tanto el peso como las dimensiones de la misma.
  • Aun así, la remisión en la modalidad LCL siempre tendrá la ventaja de un cálculo con previsiones mucho más seguras, porque las tarifas correspondientes son muy estables y no tienden a presentar variaciones bruscas o repentinas.
  • Los envíos compartidos en un mismo contenedor tienen una logística más complicada, pues el transportista que los ofrece debe asegurarse de la correcta colocación de la mercancía de varios remitentes al mismo tiempo.
  • Esto incluye que tú o personal de tu confianza se encuentre presente en el momento en que se cargue la mercancía en el depósito en el que se le transportará por mar. Con ello, tendrás una total certeza de que lo enviado está completamente seguro.
  • Cuando un exportador decide recurrir a la modalidad LCL, debe comunicar a la empresa transitaria con toda precisión las características esenciales de la carga y entregar documentos probatorios como el bill of lading, la factura comercial y la lista de embalaje.
  • En el grupaje marítimo, el tiempo es un factor fundamental, ya que se debe tomar en cuenta si las mercancías por enviarse son perecederas y la calendarización del transportista para enviarlas. Esta última suele ser mensual o quincenal, acorde con el puerto de destino.
  • A partir de lo anterior, con las remisiones marítimas de este tipo, lo más recomendable es calcular un tiempo adicional para que se complete el traslado hasta el destino final. Esto conlleva tomar en cuenta la clasificación de los productos que se envían y la entrega en regla de los documentos correlativos.
  • También debes presupuestar con total precisión los tiempos que se emplearán en los movimientos de carga y descarga de la mercancía a su paso por varios puertos o por puestos aduanales.
  • Es muy importante tener en cuenta que, en las aduanas, los contenedores LCL se someten a una revisión individual de todas las cargas presentes en un mismo espacio. Esto provoca una tramitación lenta, especialmente en el tránsito internacional.
  • Siempre se deben prever posibles retrasos, ya que el remitente no tiene un control total sobre las mercancías que enviarán los exportadores con los cuales compartirá el contenedor.
  • Lo más común es que el transitario recoja la carga en sus puntos de almacenamiento y la transporte hasta su propio almacén. También puedes ser tú como remitente quien realice esta labor, con la condición de que la carga que envíes llegue acomodada, empaquetada y lista para cargarse en el contenedor.
  • Ya que este último ha quedado completamente revisado y cerrado en las instalaciones de la empresa transitaria, se le desplaza al puerto de salida. Esto debe ocurrir tres días antes de la partida del barco correspondiente, donde la naviera contratada recibirá al contenedor compartido y lo enviará al puerto de destino.

Si deseas hacer un envío marítimo, ya sea nacional o internacional, que implique una carga pequeña, tu mejor opción puede ser la variante LCL, que te permite disminuir los costos de envío de tu mercancía. Sin embargo, debes tomar en cuenta que la logística resulta un poco más complicada que en otras modalidades.

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