El contenedor refrigerado, también conocido como reefer, es una solución para el transporte de mercancía perecedera como alimentos y fármacos, entre otros, que tengan como requerimiento indispensable para la preservación de su vida útil la regulación de la temperatura. Estos contenedores se transportan sobre trailers o buques que los mantienen conectados a un suministro de corriente trifásica. Conoce más a continuación.

Consejos para la limpieza correcta de reefers

Para un uso más eficiente del reefer, es muy común que luego de entregar una carga, el contenedor se vuelva a llenar con otra mercancía (en especial, cuando la segunda carga se encuentra en el destino o muy cerca de donde se entregó la primera). Sea como sea, es importante que los contenedores tengan una limpieza y desinfección adecuada para que no se contaminen o dañen los cargamentos.

Lamentablemente, estos depósitos móviles, por razones relacionadas con costos y logística e incluso desconocimiento no se someten a los rigurosos procesos de limpieza necesarios. En las superficies de los reefers se encuentran y propagan distintas bacterias y hongos. Por lo tanto, es indispensable:

  1. Barrer y aspirar las superficies. El primer paso para remover excesos de polvo, barro o cualquier otra suciedad en el interior del contenedor.

  2. Ataca el hielo acumulado. En ocasiones, especialmente si no tienes configurada la opción de descongelado periódico automático, se produce más hielo del necesario. Sin una limpieza adecuada, además de afectar el funcionamiento óptimo del depósito, también es una latente fuente de humedad y contaminación para la mercancía.

  3. Utiliza agua a presión. El agua a presión ayuda a eliminar distintos tipos de suciedad, incluyendo moho. El agua a presión penetra en pequeñas ranuras y espacios difíciles de alcanzar. Es una buena forma de iniciar la limpieza, pero está lejos de ser lo único necesario.
  4. El agua caliente es otro buen aliado. Las propiedades del agua caliente para eliminar restos de grasa, malos olores, gérmenes y bacteria son ampliamente conocidos tanto en uso doméstico como industrial.

  5. Usa los productos correctos. Usa productos que sean lo suficientemente fuertes para acabar con la presencia de cualquier bacteria, levadura u hongo, virus o espora presente. Al mismo tiempo, estos detergentes deben ser lo suficientemente gentiles para no dañar las áreas tratadas. En la actualidad, hay diversas marcas en el mercado que cumplen con estos requisitos.

  6. Elimina malos olores de tu reefer. Permite que el aire circule dentro del frigorífico durante un mínimo de dos horas para evitar la acumulación de humedad y olores desprendidos de los productos. También puedes usar café o carbón para recoger y desechar esos olores tras la limpieza.

  7. Deshazte de cualquier graffiti, pega, marcas, adhesivos y otros. Obviamente, el interior del depósito es lo más importante para la preservación de la mercancía, no obstante, el exterior también es importante. No lo olvides.

Bono: ¿recuerdas el agua caliente de la que leíste antes? Seguro te ayudará en las fases más tempranas de la limpieza. Pero, luego de terminar el lavado del frigorífico, puedes usar vapor como estocada final para los microorganismos presentes. Recuerda que la limpieza de los contenedores debe realizarse antes y después de trasladar mercancía. Siguiendo los consejos antes esbozados, tus reefers estarán a la altura de los más exigentes estándares. Las superficies aparecerán limpias a la vista, no presentarán remanentes de nada donde puedan reproducirse microbios, y, por consiguiente, estará libre de cualquier forma de vida contaminante.

La eficacia y la calidad del servicio de transporte de bienes perecederos que brinda una empresa o particular está, en buena medida, condicionado por el mantenimiento y la limpieza del depósito usado. Haz estos hábitos de higiene rutina y la mercancía, los clientes y los consumidores estarán sanos y tranquilos.

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